El lobo y el oso

 

Pilar Velasco Fogued (2º ESO La Anunciata)

Érase una vez, en las montañas habitaban un lobo y un oso, que habían crecido desde chiquititos juntos y se cuidaban el uno al otro. Al principio cuando eran cachorros y se encontraron, se miraban con temor y curiosidad el uno hacia el otro, porque su hábitat era diferente, porque en los deshielos una gran avalancha había destruido su hogar.

Cuando se hicieron adultos, el lobo y el oso ya eran muy amigos y se cuidaban el uno al otro. Por ejemplo, cuando al oso le tocaba hibernar, el lobo cuidaba su cueva como si del mejor tesoro se tratase.

Su historia se remonta a unos grandes deshielos que hubo cuando ellos eran pequeños, donde desaparecieron sus padres. El desprendimiento fue provocado por un gran alud de nieve por culpa de unos hombres.

En la montaña, había una mina de oro y a unos hombres codiciosos y sin escrúpulos no les importó el daño que podían causar al hacer detonar los explosivos para hacer hueco en la mina y así acceder a ella.

El desprendimiento se llevó por delante toda vida animal y vegetal, dejando así todo el bosque destruido.

Ahora veían asustados que la historia se volvía a repetir, cuando vieron a unos hombres que intentaban talar los árboles donde ellos vivían.

Entonces, junto con otros animales del bosque planearon hacer cosas para que se fueran, así que empezaron a quitarles la ropa que tendían, comérseles la comida, apagarles el fuego... Y, por las noches, aullaban muy fuerte para asustarles.

Al final, los hombres decidieron marcharse del bosque y volver a la ciudad. Todos los animales se alegraron muchísimo al ver que la historia no se volvería a repetir y se quedaron todos jugando muy felices.

 

 

foto

 

» Subir
» Imprimir página
» Más noticias de Rincón Literario

 

 
Contacto | Aviso Legal | Inicio

Desarrollado por DiCom Medios, S.L.
© Prensa Diaria Aragonesa

Ibercaja Gobierno de Aragón