El asiento perfecto

 

Raquel Ríos, 1º ESO IES Félix de Azara

Siempre hay alguien que gruñe cuando no le toca el asiento que él quiere porque hay una pata, porque no quiere sentarse en ese sitio, porque no es cómodo. En fin, siempre se le pueden sacar pegas a un asiento. Por ejemplo, hay muchas situaciones:

- Cuando vamos a algún restaurante toda la gente busca la silla perfecta (una silla cómoda, estar con quien quieres al lado, que no haya ninguna pata de la mesa que te moleste). Parecemos leones marcando el territorio.

- En los parques, cuando no encuentras ningún banco porque todos están ocupados, o están sucios o bien están al sol. Todos buscamos el mejor banco y solo algunos son los afortunados.

- En el médico, cuando llevan un enorme retraso y todas las sillas están ocupadas, no te puedes ni sentar.

- En el autobús, cuando hay mucha gente, hay algunos que se pelean como monos para entrar y luego se apretujan como hormigas para caber. Los sitios que antes son ocupados son aquellos que siguen la dirección a la carretera y luego van los que están colocados en dirección contraria. Luego hay viajeros que, según el aspecto de ciertas personas, no se quieren sentar al lado de ese pasajero.

Todo el mundo se acostumbra al final y se da cuenta de que cada asiento es para una cosa y que se necesita que unos sean cómodos y otros, no tanto.

 

 

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