Conflicto de poder

 

Nicolás Mateos, 1º ESO IES Félix de Azara

Hoy no vengo a hablar sobre conflictos de política, ni fútbol... Os vengo a hablar sobre el conflicto que vivo en mi día a día. Lo normal es que si vienes a mi casa esté todo desordenado porque nada más llegar dejamos tirados los zapatos y el abrigo porque no nos gusta recoger, pero lo más común son las peleas y discusiones entre mi hermana y yo. Y estas empiezan cuando los dos nos aburrimos y uno dice: "la ta" (la tablet) o "el orde" (el ordenador).

Os preguntaréis por qué abreviamos las palabras, y es para ver quién lo dice primero. Pero eso no acaba ahí, sino que entra en juego el instinto animal y entonces aparece la ley del más fuerte y el objetivo es alguno de los aparatos. Lo malo es lo que sucede a continuación; hasta que se llega al objetivo nos volvemos como ratas con el queso y eso quiere decir que en el camino hay gritos, sangre, garras, y alguna palabrota. Pero no importa, porque muchas veces llegamos a la vez y comienzan las discusiones y sobornos, pero da igual, porque cuando las cosas se ponen feas de verdad aparece mi madre y fastidia todo con chillidos que parecen de leones hambrientos, y luego nos pone excusas como: "¿no tienes examen? pues, hala, a estudiar". Generalmente tiene razón, pero a veces se aprovecha y lo que quiere es utilizar los aparatos electrónicos ella. Otras veces actúa de mediadora y nos pone un tiempo determinado para cada uno y en el peor de los casos nos castiga y nos prohíbe cogerlos.

Como veis, en la cadena depredadora de los Herrero siempre gana la madre (pero luego voy yo, ¿eh?).

 

 

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