Un empate en el mundo

 

Edelweis Llorente, 1º ESO Salesianos Zaragoza

Aquel día descubrí la verdadera felicidad porque... Resulta, que el mundo no era como pensaba. En realidad ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos ¿no? El mundo, nunca va a poder estar igualado; Mientras unos ganan, otros pierden. Mientras que unos ríen, otros lloran, y mientras que unos lo tienen todo, otros no tienen nada. Ese día, quedará siempre grabado en mi memoria. El día que por fin descubrí la verdadera felicidad.

Era doce de abril de 2012; un día triste y lluvioso. Al salir por la mañana a comprar el pan, observé la cantidad de gente sola, triste y sin un rumbo fijo. Y pensé todo lo que daría esa gente por tener un techo bajo el que vivir, una familia o hasta un simple plato de comida.

Al regresar hacia casa, paré en un bar en el que vi un partido de fútbol. Los ganadores estaban estallando de alegría, mientras que los perdedores estaban tristes, cabizbajos...

Sin embargo, si hubiese habido un empate, los dos equipos estarían contentos ¿no? Y entonces, ¿no podría haber un empate en el mundo?

Aquel día, abrí los ojos y me di cuenta de los que tengo conmigo y aprendí a valorarlo.

 

 

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