Jornada formativa sobre violencia escolar

 

CAREI. Centro Aragonés de Recursos para la Inclusividad

El pasado 2 de diciembre tuvo lugar en el IES Miguel Servet la segunda parte de las Jornadas de Convivencia que ha organizado el CAREI, dirigidas a todos los Orientadores, Asesores de la Red de Formación e Inspectores de Aragón. La sesión versó sobre prevención del bullying y ciberbullying y fue impartida por José María Avilés, profesor en el Departamento de Psicología de la Facultad de Educación y Trabajo Social de la Universidad de Valladolid y profesor de Psicología y Pedagogía en Educación Secundaria Obligatoria en el IES Parquesol de Valladolid.

El ponente señaló que hay que diferenciar lo que es acoso escolar de lo que es un conflicto. En un conflicto ambas partes son afectadas y las personas implicadas siempre pueden hacer algo. En el caso del maltrato, el escenario es bien distinto, ya que siempre hay una víctima que no puede defenderse.

Por otro lado, hay que considerar el tema del acoso como un fenómeno colectivo que se da como cultura de grupo. Por lo tanto, hay que partir de la idea de que es el grupo el que tiene que dar respuesta y es al grupo al que hay que movilizar hacia el terreno de la responsabilidad de todos los miembros que lo conforman. Como indicadores que sirven para determinar lo que es maltrato y lo que no lo es, José María Avilés señaló los siguientes: repetición y mantenimiento en el tiempo de las conductas que lo producen; intención de humillar y someter a la otra persona; y, por último, desequilibrio de poder, porque siempre hay alguien que tiene dominio sobre el otro y abusa de la víctima indefensa.

A la hora de superar estas situaciones, el ponente señaló que tiene que haber un proyecto en el que participen alumnado, profesorado y familias a largo plazo. En el caso de un conflicto, la solución es conseguir un acuerdo. En el caso del maltrato escolar, hay que llegar a la restitución y al perdón. A todos se les tiene que pedir algo en el proceso: al agresor que reconozca el daño que ha causado y a la víctima que le otorgue el perdón. Además, debe establecerse entre ellos un código de respeto y el grupo es el que debe validarlo y actuar como garante del mismo.

El centro educativo debe tener una estructura de gestión del acoso escolar. Tiene que formarse un equipo de trabajo en el que participen tutoras y tutores de convivencia y alumnado. Así mismo deben crearse redes y sistemas de apoyo entre iguales. Además, todo el profesorado debe implicarse en el tema, no solo el que está en el equipo de trabajo contra el bullying. La convivencia debe abordarse como un tema del currículo en todas y cada una de las áreas y siempre que una determinada situación lo requiera.

 

 

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