El trabajo del ingeniero

 

Los alumnos de 4º ESO realizaron una excursión al centro politécnico superior de la universidad de Zaragoza para descubrir sus actividades

Cristina Lázaro Ruiz

El día 9 de noviembre algunos alumnos de 4º de ESO que cursamos Física y Química realizamos una excursión al Centro Politécnico Superior de la Universidad de Zaragoza para visitar la Escuela de Ingeniería y descubrir de una forma directa e interactiva las actividades de dicha carrera y para impulsarnos y animarnos a convertirnos en ingenieros en un futuro no tan lejano. A la hora del primer recreo abandonamos el instituto y, durante unas horas, recorrimos los laberínticos pasillos de la universidad, transformándonos por unos instantes en verdaderos universitarios.

Nuestra visita comenzó en el laboratorio de Química, en el cual tres expertos químicos nos hablaron del mundo de las fórmulas y las reacciones, además de explicarnos que una parte de su trabajo consistía en realizar distintos experimentos a escalas cada vez mayores para solventar distintos problemas en las empresas (económicos, medioambientales...) y luego venderles la patente. Para finalizar nos regalaron una muestra de un catalizador, que es una sustancia capaz de acelerar el proceso de una reacción química que, en este caso, era capaz de absorber la energía de un foco de luz y volverse luminiscente en la oscuridad.

Tras acabar nuestra experiencia química, nos dirigimos al laboratorio óptico, en el cual, se trabajan con las famosas «fibras ópticas» de hoy en día. Nos contaron que una fibra óptica es un pequeño tubo hecho de metacrilato o vidrio, capaz de transmitir la luz de un extremo a otro, gracias a su propiedad de reflexión. Esto quiere decir que los rayos de luz chocan y se reflejan en las paredes del tubo, de un modo sucesivo de un punto a otro. Los pequeños tubos están recubiertos por varias capas de protección, ya que se sitúan en las casas, en las calles e incluso bajo el océano. En esta ocasión, nos dieron como regalo una pequeña muestra de fibra óptica.

Por último, descubrimos el laboratorio biotécnico en el cual trabajan con robots. Concretamente, se encargan de mejorar las aplicaciones que ejecutan las órdenes dadas a estas máquinas, para que cada vez realicen tareas con mayor precisión. Por ejemplo, nos mostraron un pequeño robot que a partir de un sonar y un sensor es capaz de reconstruir un plano de la habitación y ejecutar la orden de "salir de la sala", incluso con algunos obstáculos como el cierre repentino de la puerta principal. Sin embargo, todos los alumnos pudimos observar como el plano tenía cada vez un margen de error mayor, que es en parte lo que están intentando perfeccionar.

Después, hicieron un modelo 3D de dos de nuestros compañeros, a partir de un aparato que es capaz de implantarse tanto en móviles como en tabletas. Una vez acabada la excursión, dejamos atrás nuestros posibles proyectos de futuro y regresamos al instituto hasta que el timbre anunció las dos de la tarde y la vuelta a nuestras casas.

Personalmente creo que ha sido una buena experiencia que me ha permitido esclarecer ciertas dudas sobre la ingeniería, reforzar mi decisión acerca de la carrera y, sobre todo, abrirme los ojos para darme cuenta de que mi futuro no queda tan lejos en el horizonte como pensaba. Sinceramente, me gustaría que otras facultades nos dieran también la oportunidad a los alumnos de conocer sus carreras más de cerca.

 

 

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