¿Aprender con el pulgar?

 

El teléfono móvil puede convertirse en una herramienta académica útil pero los expertos recomiendan poner límites a su uso dentro del aula

Alicia Gracia (Periódico del Estudiante)

El uso del teléfono móvil se ha convertido en una de las cuatro principales causas de conflicto entre hijos adolescentes y sus familias, junto a los problemas con los estudios, las tareas en el hogar y las relaciones interpersonales. Ahora este problema se ha trasladado al aula y divide a la comunidad escolar. Mientras algunos piensan que estos dispositivos son unas valiosas herramientas académicas, otros consideran que son más los peligros que las ventajas y su uso debe realizarse fuera de los centros educativos.

Los niños comienzan a navegar en internet a partir de los 7 años, según un estudio europeo en el que ha participado la investigadora de la Universidad del País Vasco Maialen Garmendia, quien considera que el acceso a la red desde tan temprana edad no es tanto un riesgo como "una oportunidad". Garmendia explica que es más sencillo educar a los menores en el uso responsable de internet cuando son más jóvenes. "Es mucho más fácil supervisar qué hace y qué contactos tiene un niño de 9 años que un adolescente de 14, que no querrá que un adulto vea sus conversaciones", afirma.

El proyecto en el que trabaja esta profesora deriva de EU kids online, una red de investigación sobre menores e internet que funciona en más de 20 países europeos. A iniciativa de la Comisión Europea, que lo financiaba, surgió un proyecto más reducido para Italia, Reino Unido, Rumanía y Dinamarca, al cual se han adherido otros países como España, donde trabaja el equipo de Garmendia. El proyecto, llevado a cabo mediante una encuesta a 500 menores de entre 9 y 16 años, y a un padre o madre de cada uno de ellos, arroja datos como el temprano acceso de los jóvenes a la red. Entre los temas tratados está el bullying o acoso escolar. A este respecto Garmendia comenta que, si bien el "ciberacoso" prácticamente se ha duplicado en los últimos tiempos, los casos de acoso cara a cara se han multiplicado aún más, por lo que asegura que este problema "trasciende lo puramente tecnológico".

Para Garmendia, la responsabilidad de los padres es mayor desde la llegada de los teléfonos inteligentes, ya que antes se podía poner filtros en el ordenador que impedían acceder a ciertas páginas, lo que hoy día resulta más difícil. "Ahora, con el smartphone, los niños llevan un ordenador en el bolsillo, así que nosotros decimos que el mejor filtro es la comunicación". De todos modos, no toda la responsabilidad recae en los padres, ya que, según Garmendia, también es deber de los educadores inculcar buenos hábitos en el uso de internet, habida cuenta de que hoy en día los menores utilizan dispositivos en los centros para seguir las clases.

PROHIBIR EL USO EN LOS CENTROS ESCOLARES

Uno de los críticos del uso del teléfono móvil en clase es el juez de Menores de Granada Emilio Calatayud, conocido por su sentencias ejemplarizantes, que defiende la prohibición del uso de los teléfonos en los centros escolares como una de las formas de combatir el acoso y califica como "una barbaridad" que algunos profesores se amparen en que se usan algunas aplicaciones para impartir ciertas asignaturas. Según Calatayud, si los centros están dotados de ordenadores y tabletas deben usarse esos dispsitivos para impartir las materias en los que sean necesarios, pero los móviles deben estar vetados. Sobre el hecho de si requisar los móviles puede suponer una intromisión en la intimidad, indica que habría que evitar esa "inseguridad" que se crea al profesor, teniendo en cuenta que ese tipo de terminales son actualmente mucho más que una agenda y cuentan con mensajes, fotos, vídeos y direcciones. En cambio, se muestra a favor de que los padres sí "violen" esa intimidad de sus hijos y accedan al contenido de sus teléfonos móviles, especialmente con los menores de 14 años, que también pueden estar involucrados en acoso y sobre los que legalmente no interviene la justicia.

NUEVOS RECURSOS DIDÁCTICOS

En la otra cara de la moneda están los avances académicos que han permitido las nuevas tecnologías. Es el caso del trivial educativo creado por un docente del instituto de Casetas: trivinet.com. Este recurso didáctico colaborativo utiliza la gamificación (el aprendizaje mediante el juego) para que los alumnos puedan trabajar en el aula. Consiste en una serie de cuestionarios de evaluación que tienen como objetivo que el alumnado aprenda y también dotar al docente de una herramienta que proporciona el acceso a estadísticas personalizadas y grupales de los estudiantes. Además, ahora tambien puede descargarse una aplicación gratuita para teléfonos móviles.

Pero no es la única, ni mucho menos. El mercado vive un auténtico boom en cuanto a formación digital se refiere, pues existen cerca de 100.000 aplicaciones con fines que se presentan como educativos. Con ello, no es extraño que el auge de la educación virtual en los colegios comience a debatirse entre profesores, padres y alumnos. La Pizarra Digital es una de las empresas aragonesas que se dedican a la distribución de soluciones multimedia para educación y formación. Así, buscan la integración audiovisual y multimedia en las aulas de centros educativos, centros de formación o empresas.

¿Aprender con el pulgar? Por ahora sobre los centros educativos recae esa decisión pero los propios alumnos tienen mucho que decir al respecto.

 

 

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