Las lentejas que no quisiste ayer

 

Isabel Juste. 4º educación secundaria Centro San Valero de Zaragoza

Fue hace poco.

Volvía a casa una noche cuando... Bueno, lo cierto es que solo eran las siete de la tarde pero aquí siempre es de noche.

Ya estaba a unos pasos de mi casa cuando algo me despertó; era una conversación entre una madre y su hijo.

El chico, de apenas cuatro o cinco años de edad, acababa de ver, aunque no creo que por primera vez en su vida, a un hombre. Un hombre que parece mayor pero solo porque su espíritu lo es, un hombre desgastado, desesperanzado, cansado...

Un hombre con una caja de cartón a sus pies llena de basura porque, al fin y al cabo, ¿qué otra cosa se puede buscar en un contenedor? Y eso fue lo que el niño preguntó a su madre: "Mamá, ¿qué busca ese señor en la basura?".

Esto me hizo reaccionar, no se puede ignorar una pregunta así.

Su madre, joven y hasta ese instante con un sonrisa tranquila, parecía colgar ahora de una cuerda floja; sin embargo, ni corta ni perezosa, se desenvolvió con soltura y una ingeniosa respuesta: "Busca las lentejas que no quisiste cenar ayer".

Equivocada no estaba.

Esta escena que presencié, desarrollada de una forma tan rápida y sencilla, es capaz de mecerte en una profunda reflexión.

Y yo repito: "¿Qué busca ese señor en la basura?". ¿Comida tan solo?

Me inundan las ideas, me invaden las preguntas e intento encontrar respuestas a todo lo sucedido.

Ella lo dijo bien, el hombre buscaba lo que los demás tiramos, todo lo que no valoramos.

O quizá buscara esa ayuda que no le están dando.

A lo mejor buscaba en el fondo del cubo algún pedazo de sus sueños, algo que le recordara al hogar que no tiene, algo de todo lo que le han quitado, esperando encontrar entre nuestra basura sus derechos, o tal vez buscando a alguien que le vea y no agache la mirada, alguien que le escuche.

¿Lo encontrará? Imagino que es difícil encontrar alivio o esperanza en el medio de todo nuestro egoísmo.

Aunque no puedo hacerme a la idea de lo difícil que debe ser encontrar cualquier cosa en esa desoladora "nevera".

Y ahora pienso que quizá deberíamos ir nosotros y ayudarle a buscar.

Puede que solo así encontremos todo lo que hemos ido perdiendo por el camino y no hemos reclamado. Y entre nuestra propia basura hallemos un poco de empatía, de humanidad, de altruismo... porque seguro que si lo buscamos en nosotros mismos no nos encontraremos ni el corazón, solo un vacío digno del infierno.

Algo estamos haciendo mal ¿no? Puede que exagere y el pobre hombre no buscara nada más que algo que llevarse a la boca, algo más de miseria sin caducar, dolor enlatado y sensaciones rotas. Al fin y al cabo... ¿Qué otra cosa se puede buscar en un contenedor?

 

 

foto

 

» Subir
» Imprimir página
» Más noticias de t Opinas

 

 
Contacto | Aviso Legal | Inicio

Desarrollado por DiCom Medios, S.L.
© Prensa Diaria Aragonesa

Ibercaja Gobierno de Aragón