Día de reyes con otras culturas

 

En el CAREI. Centro Aragonés de Recursos para la Inclusividad

Mariama Square, Zaragoza

Todo ocurrió en el pueblo donde vivo. Por primera vez asistía con mis hijos a la fiesta de los Reyes Magos que se celebraba en el pabellón deportivo. Aquel día, sin embargo, los niños durmieron la siesta y se despertaron tarde. Mientras caminábamos hacia el pabellón, yo iba convencida, como mis hijos, de que los Reyes habrían dejado allí sus regalos, y que sería llegar y recoger. No pensaba en unos Reyes mágicos, claro está, sino que siguiendo la tradición, los Reyes de España hacían regalos en Navidad a todos los niños del país. De camino, nos encontramos con mi vecina y sus hijos con sus regalos.

- ¿Todos estos regalos los trajeron los Reyes?

- ¡Sí!- respondieron.

- ¡Vaya Reyes! ¡Son ricos! ¿no? Para comprar regalos a todos los niños hace falta mucho dinero.

- ¡Ah, sí lo son!- respondió sonriente la otra mamá.

- ¿Y crees que habrá regalos también para mis hijos?

- ¡Sí, por supuesto que sí!

- ¿Y cómo saben los Reyes los nombres de todos los niños y traerles justamente lo que han pedido?

En ese momento, la otra madre se acercó y me susurró que a los míos no los habían nombrado en el reparto de regalos.

- ¿Les apuntaste en la lista? ¿Les cogiste algo?- me preguntó.

- ¿Qué lista? ¿No traen los Reyes regalos para todos los niños?

Mi vecina se rió entonces a carcajadas. Pensó que estaba bromeando, pero yo seguía insistiendo de modo que tuvo que explicarme cómo es la tradición de los Reyes Magos en España. Yo nunca había asistido a esta fiesta, ni conocía ninguna celebración parecida en Guinea Conakry, mi país. Tenemos otras celebraciones como fiestas de Ramadán, Tabaski, el nuevo año lunar...

Cuando mi vecina me lo explico todo, me quede muy sorprendida, y, por supuesto, preocupada al pensar que mis hijos no tendrían regalos como todos los demás. No obstante, a las madres casi siempre se nos ocurre algo si queremos la felicidad de nuestros hijos. Enseguida les dije que nos habíamos despertado tarde de la siesta y que los Reyes ya estaban de camino a otros pueblos, que no podían esperar más, que no éramos los únicos que se habían quedado sin recoger los regalos y, por eso, pasarían por las casas por la noche o la madrugada. Me miraban, sin embargo, con cara de desilusión... Por suerte, su papá volvía de viaje esa misma noche.

Antes le había contado todo por teléfono y consiguió llegar a comprar regalos para ellos antes del cierre de tiendas. Al final, los Reyes pudieron pasar por casa y hoy, además de las fiestas de nuestra cultura, seguimos celebrando en casa ésta y otras fiestas españolas. Aunque pueda parecer mentira, esta historia me pasó a mí después de un tiempo de vivir en España. Vivir en un país durante un tiempo no quiere decir que conozcas las costumbres y cultura de ese país si no hay relación de convivencia y de diálogo con tus vecinos. La comunicación, como siempre, es la clave para la superación de muchas barreras y de muchos conflictos.

 

 

foto

 

» Subir
» Imprimir página
» Más noticias de Artículos publicados

 

 
Contacto | Aviso Legal | Inicio

Desarrollado por DiCom Medios, S.L.
© Prensa Diaria Aragonesa

Ibercaja Gobierno de Aragón