Los niños de la guerra

 

Andres Siller Chueca, IES Grande Covián

Después de una hora de grabación de voz, mis abuelos, entre lágrimas, me contaban lo que a continuación transcribo.

Para empezar, mi abuela nació en el año 1938 y mi abuelo en el año 1937 en un pueblecito de Ciudad Real, Argamasilla de Calatrava, a unos 20 km de Puertollano.

Mi bisabuelo Emilio trabajaba de guardia del Gobernador de Ciudad Real, y un día, lo acusaron de haber robado unos trajes de los amos para los que trabajaba, por lo que lo arrestaron y pasó año y medio en la cárcel de Almodóvar. En realidad, era una criada la que los robaba y los llevaba al sastre del pueblo, Simón.

Afortunadamente este dijo la verdad aunque no sirvió para nada porque a mi abuelo ya lo habían fusilado. Mi bisabuela. Bienvenida, caminaba todos los días 8 km hasta allí y otros 8 km de vuelta, pero nunca dejó de hacerlo. Hasta que en una ocasión llegó a la cárcel y el carcelero le dijo: "Bienvenida, malas noticias... a Emilio se lo han llevado... a las tres o cuatro de la madrugada, se presentó una furgoneta y se lo llevaron junto a un compañero más, Cañada se llamaba.

Una vez en el cementerio, los colocaron en la pared y el siendo fiel a su ideología gritó: ¡Viva la República!".

Al cabo de unos días, se presentó una pareja de la Guardia Civil a la casa de mi bisabuela diciendo que Marcelo, un acaudalado del pueblo la quería ver.

cuando se presentó mi bisabuela en su caserón, él le dijo: -Bienvenida, siéntese.

-No, que estoy mejor de pie- añadió mi bisabuela.

-La llamaba porque lo que pasó con su marido fue un malentendido- dijo él -¡Mi marido murió por un criminal como usted!- gritó con enfado mi bisabuela.

-Bienvenida, Bienvenida... . Querría proponerle una cosa, Mientras yo viva, sus hijos no pasarán hambre- dijo él.

-¡Mis hijos no comerán un trozo de pan de esta casa!- gritó mi bisabuela y salió de allí.

La familia de mi abuelo lo paso tan mal, que vivían prácticamente en la calle y en las casas de aquellos amigos que los recogían, como el alcalde de Argamasilla. Siendo la mujer de un vencido nadie le daba trabajo. En una ocasión el aspecto desnutrido de mi abuelo compadeció al dueño de una de esas casas bien abastecidas, quien le ofreció ir a su casa y comer todo lo que quisiera. Así lo hizo, comiendo sin cesar...hasta el día siguiente momento en el que acabó la generosidad.

Mi abuelo se fue haciendo mayor y con 6 o 7 años iba al campo a robar bellotas, que ellos lo llamaban "rebuscar aceitunas" o "rebuscar uvas". También cuidaba las vacas en el campo, para que dieran de comer. Las cosas estaban tan mal que mi bisabuela tuvo que sacar del colegio a su hijo para que comenzara a trabajar.

Otro recuerdo vivo de mi abuelo giraba en torno a la cartilla de racionamiento con la que iban al economato. La cantidad de comida que podían comprar iba a razón del número de personas que hubiese en la familia y esa comida tenía que durar dos semanas incluso un mes.

Muchas veces no se tenía dinero para pagar y se compraba "fiado".

Todavía hoy mi abuelo recuerda algún estribillo de una canción llamada "la internacional" y de una emisora prohibida denominada "la pirenaica". Ese abuelo que cuando reconocía a los responsables de la muerte de su padre en el bar del pueblo, armaba tremendas trifulcas.

Aquel que dejó de ir a la OJE, donde se divertía jugando porque al descubrir su madre que acudía a una organización falangista se echó a llorar y le recriminó que "era como matar de nuevo a su padre".

Los recuerdos de mi abuela son más trájicos si cabe, pues su tía Inés se quedó ciega y sin su mano derecha al tirar de un "hierro" que encontró en su propio corral y que era la espoleta de una bomba abandonada en la guerra.

Todos estos sucesos y muchos más convirtieron a mis abuelos en los adultos que son hoy en día. Todos ellos sobrevivieron a unos años inciertos y duros sin tener ninguna certeza de lo que les depararía el futuro. No puedo estar más orgullosa de la familia de la que procedo.

 

 

foto

 

» Subir
» Imprimir página
» Más noticias de Rincón Literario

 

 
Contacto | Aviso Legal | Inicio

Desarrollado por DiCom Medios, S.L.
© Prensa Diaria Aragonesa

Ibercaja Gobierno de Aragón