El arte tiene un precio

 

Las propuestas de esta última edición de ARCO se caracterizaron por la apuesta por artistas de renombre y por el abandono de las polémicas

Alicia Gracia (Periódico del Estudiante)

"Eso lo hago yo", "son solo líneas". Seguro que has escuchado expresiones parecidas al pasar por delante de un cuadro de arte abstacto o, incluso, hayas sido tú el que haya pronunciado unas frases parecidas. Pero lo cierto es que muchas de esas obras que, para los no entendidos, son solo trazos y colores al azar, se cotizan en el mercado del arte por millones de euros.

Precisamente hace dos días se cerró la trigésimo sexta edición de la gran cita en España del arte del último siglo con las propuestas de 200 galerías. La cita de referencia para los coleccionistas y aficionados al arte contemporáneo, Arco Madrid, comienzó el pasado miércoles con la presencia en su inauguración de los reyes de España y el presidente argentino, Mauricio Macri, ya que Argentina tuvo un peso especial en esta última edición. Hasta 12 galerías de ese país compusieron la Argentina Plataforma Arco, con los nuevas firmas que integran su escena artística, además de aquellos que componen el programa general. Nombres como Jorge Macchi o Julio Le Parc, que compartieron espacios con otros como Salvador Dalí, David Hockney o Roni Horn.

Uno de los más comentados fue la obra del artista francés aficando en Zaragoza, Yann Leto, que exhibió un óleo titulado Francisco, en referencia al Papa, y una escultura de cigarrillos.

Así, volvió a la cita con más calma tras ha ber sido vetado en varias ediciones en Arco por su espectáculo Congress Topless (El congreso en pelotas).

Lo cierto es que este tipo de arte está cotizado por millones de euros en un mercado que, tras años de bonanza, ahora ha ajustado sus precios. Hace tres años, en el mejor tiempo de su historia, según la consultora Art Economics, generó 68.237 millones de dólares (unos 64.000 millones de euros) y en el 2016 le costó superar los 60.000 millones y sufre un periodo de ajuste y contracción.

A pesar de todo, las cantidades siguen siendo muy abultadas y Estados Unidos lleva la delantera, con un 43% del total del valor del mercado. Le sigue Reino Unido, con un 21%, y en tercer lugar China, con un 19%. En el resto de Europa la situación se estancó. Según el informe de Artprice, los artistas consolidados, como Picasso o Modigliani, batieron en el 2015 sus récords de mercado, y las estrellas del arte moderno de la posguerra, desde Andy Warhol, Francis Bacon y Roy Lichtenstein hasta los más próximos como Gerhard Richter, contribuyeron a consolidar este espacio. Un mercado cada vez más polarizado: un 90% de las obras vendidas en subastas valían menos de 50.000 dólares, pero solo representaron un 12% del valor total. En cambio, las obras de más de un millón de dólares representan el 1% de las transacciones y el 57% del valor total. En el caso de los países de segundo nivel, como Bélgica, Suecia, Suiza o España, el informe indica que las ventas de menos valor son claramente mayoritarias.

Dentro de esta última edición de Arco, Nora Fisch, galerista relevante del arte argentino contemporáneo, explicó a las agencias que esta es una oportunidad para dar a conocer al mundo la escena contemporánea argentina.

"Una generación muy sofisticada pero poco conocida. Incluso diría -precisó- que prefiero dar a conocer a toda esta gente que vender", subrayó, pero a pocas horas de abrir, ya había vendido tres obras de estos autores. Y pintura también tiene la histórica galería argentina Ruth Benzacar que llevó a Arco, dentro del programa oficial, a Valentina Liernur y Fabio Kacero, y quien de forma categórica dijo: "Lo que quiero es vender mucho".

La pintura también se extendió por muchas de las galerías nacionales e internacionales, y alcanzó uno de los precios más altos de la feria, como el El triunfo del Nautilus de Dalí, el cuadro más cotizado con un precio de 1.400.000 euros, en la Galería Leandro Navarro.

La galerista española Elvira González tuvo otra de las obras más cotizadas este año en Arco, una escultura de Juan Muñoz, Tree man laughing at one, que se vende por 1.500.000 euros. La francesa Legong también llevó a nombres simbólicos de la pintura como Picasso, Miró o David Hockney. Y la Henrich Einhard a uno de los artistas jóvenes más cotizados y cuya obra se disputan galeristas y coleccionistas: Secundino Hernández. Entre las obras más valoradas también se encuentra una escultura que es un cilindro construido en cristal blanco, valorado en 1.000.000 de euros, en la galería de Suiza Hauser&Wirth.

Y entre las obras con carácter más político destacaron la instalación de la galería francesa Jêrome Poggi, que montó una especie de refugio en el stand hecho con telas de diferentes texturas y colores y con bordados que hacen alusión a los refugiados en diferentes idiomas. También Casa Leibniz montó una instalación en la que pasaron cosas todo el tiempo, entre ellas, lecturas de poemas, vídeos, representaciones.

Y si el año pasado la polémica fue la obra del vaso de agua medio lleno o medio vacío del cubano Wilfredo Prieto, este año este mismo autor presentó un podium blanco de pequeñas dimensiones, se supone que para que sea ocupado por el primer, segundo y tercer ganador, en la galería Nogueras Blanchard de Madrid.

Pinturas, dibujos, esculturas, algunas instalaciones y pocas obras polémicas resumen esta edición de la feria, estructurada en torno a las 200 galerías de 27 países y con un presupuesto de 4,5 millones.

 

 

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