Aprender a emprender

 

Una veintena de alumnos conoce negocios impulsados desde el medo rural

IES Gaspar Lax, Sariñena

Una veintena de alumnos del IES Monegros Gaspar Lax de Sariñena visitó las empresas Rainsa Alimentación S.L. y la bodega El vino del desierto, en Lanaja, dentro del programa Juventud emprendedora que organiza el Área Comarcal de Fomento de Los Monegros, en colaboración con los centros educativos participantes. Como explicó la presidenta de la Comarca de Los Monegros, Judith Budios, este programa que se enmarca en el Plan comarcal para el fomento de la cultura emprendedora en Los Monegros, tiene como objetivo "contribuir a potenciar el emprendimiento entre la juventud del territorio".

De este modo, en primer lugar Fernando Mir, gerente de la bodega El vino del desierto, explicó su experiencia vital y profesional que le ha llevado a montar su propio negocio en Lanaja, una vuelta a sus orígenes familiares, tras vivir y estudiar en Zaragoza, que para él significa "un proyecto de vida" y que ha supuesto la recuperación de la tradición vitivinícola monegrina. "En el siglo XIX en Los Monegros se dedicaban 6.000 hectáreas a la vid y, tras Cariñena, era la segunda zona de Aragón con mayor superficie de este cultivo que, por diversas causas, fue casi despareciendo hasta las actuales 175 hectáreas", explicó. De ellas, unas 4 hectáreas de viñedo corresponden a la bodega de Fernando Mir. Unas tierras de secano donde cultiva un 80% de variedades locales siguiendo técnicas tradicional y medioambientalmente sostenibles, sin aporte de químicos y con laboreo de tracción animal.

"Somos muy respetuosos con la naturaleza y eso se nota en la tierra y repercute en un mejor producto", indica, lo que unido a unas condiciones climatológicas extremas, propias de Los Monegros, con escasas lluvias y temperaturas muy altas en verano y bajas en invierno, se traduce en un vino diferente del que Fernando embotella 9.000 unidades anuales.

En la misma línea, Rafael Pontaque, gerente de la empresa Rainsa, animó a los jóvenes a montar su negocio en su propio pueblo. "Tiene ventajas, sobre todo el entorno en el que vivimos. Salir del trabajo y estar en plena naturaleza no tiene precio. Desde el punto de vista de la calidad de vida es mucho mejor y económicamente, tiene ventajas como, por ejemplo, los alquileres que son más baratos". Además, en su caso le liga al negocio una gran tradición familiar, puesto que son cuatro generaciones dedicándose al sector cárnico. Ahora piensan en ampliar y abrir nuevos mercados.

 

 

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