El terror y la esperanza

 

Mª Teresa Gracia (Profesora del IES Ítaca)

Este paradójico título me lo han sugerido algunas de las ideas de Irene Khan, secretaria de Amnistía Internacional, a propósito del Informe de 2007, presentado por esta Organización. Insiste en que, actualmente, los hilos de la Historia están movidos por el miedo. Fácilmente podemos imaginar ejemplos: a lo desconocido, a lo distinto, al fanatismo...; al presente, al futuro, a la enfermedad...; a los que tienen el poder y la riqueza, al contrario de los que los poseen que temen perderlos; a que las mujeres alcancen sus reivindicaciones justas y el de ellas a los que las someten...

Empujada por este sentimiento y, a pesar de la desigualdad, tanto en los países desarrollados como en los pobres, la sociedad conculca los Derechos Humanos; favorece la discriminación, el racismo, la xenofobia, la violencia...

Respecto a ésta última, fácil es pensar con la Sra. Khan en Afganistán, Irak, Palestina; así como en los desastres provocados por grupos minoritarios o en las guerras tristemente 'olvidadas' de los cinco continentes.

Sorprendentemente, (recordamos que en todos los Informes de AI las cifras de abusos e injusticias son escalofriantes y ningún país se escapa a su crítica implacable), Irene Khan aporta soluciones alternativas como enfocar la realidad desde la "sostenibilidad" y no desde la "seguridad". Y termina con esta frase esperanzadora: "El poder de las personas transformará el rostro de los Derechos Humanos en el siglo XXI". Es decir, respetando las características individuales, pero luchando todos unidos.

Tal vez sea un buen momento, casi a comienzos de curso, para la reflexión y sensibilización sobre nuestra situación de abundancia, de 'necesidades' cubiertas absolutamente superfluas, del desigual reparto de los bienes... ¿Hasta qué punto hacemos oídos sordos a las injusticias y los abusos e, incluso, los permitimos o cometemos en hechos sencillos cotidianos? Tenemos varios meses por delante para trabajar actitudes de tolerancia, generosidad, de compartir...; profundizar en el concepto 'Economía sostenible'; realizar gestos significativos de solidaridad; ser creativos: idear y participar en proyectos para el desarrollo... Los pequeños pasos que demos los miembros de las comunidades educativas pueden resultar huellas de gigante si los damos juntos. ¡Ojalá sigamos confiando y demostrando a los más pesimistas o escépticos que "Otro mundo mejor es posible"!

 

 

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