Cara a cara: Educación para la Ciudadanía

 

Este mes nuestros profesores opinan sobre la asignatura de Educación para la Ciudadanía. La polémica está servida. Los docentes que escriben aquí lo hacen a título personal y no en nombre de su centro.

Periódico del Estudiante

Carmen Morales. Bibliotecaria del IES Andalán: Educación para la ciudadanía, una cuestión de todos

La implantación de la Educación para la Ciudadanía acerca la educación al entorno social. Los contenidos reflejan la realidad existente. Desarrollará capacidades y dará a conocer derechos y libertades. Como ciudadana, solicito respeto para este proceso. Sería conveniente no utilizarlo para fines personales, partidistas o de tal o cual sector. Algunas de las opiniones que podemos leer en la prensa son claramente discutibles. Plantear que la asignatura "se imparta en inglés para que tenga contenido" --como ha comentado algún político-- manifiesta la poca importancia que algunos otorgan a estos temas; admitir las opiniones de algunos sectores católicos en contra de la legislación existente es encubrir la realidad sin todas sus posibilidades y libertades. Por supuesto, es conveniente que los padres hablen con sus hijos e hijas, ya que la familia es fundamental en el proceso educativo. Y cuando digo familia, me refiero tanto a una familia biparental como monoparental, genética o adoptada, de cualquier país, cultura u orientación sexual. Porque éstas y otras son las familias del alumnado de hoy en día y es obligación de nuestro sistema educativo que nuestros alumnos se encuentren representados en él. Cada vez nuestras aulas y ciudades son más ricas y diversas, y nuestros jóvenes deben conocer los derechos fundamentales y constitucionales que nos capacitan para la convivencia diaria.

Me gustaría que se revisaran algunas ediciones de textos preparados para la docencia de esta asignatura. En algunos no está patente la diversidad cultural y religiosa, ni muchos de los derechos existentes, ni los distintos tipos de familia. Es precisamente de esa variedad de opciones, ideas y realidades de donde debe nacer el respeto global, los valores democráticos, la empatía con el otro y, en definitiva, la igualdad de los seres humanos.

Una sociedad libre no puede 'no decir' para no causar polémica, ni 'pasar de puntillas' sin que queden reflejados los derechos de todos, también los de las minorías. Una sociedad se reconoce por su tipo de educación. Seamos coherentes, respetemos la pluralidad y la diversidad, contribuyamos a que los chicos y chicas se formen como ciudadanos libres y conozcan sus leyes y sus derechos. Será una satisfacción que esta asignatura, integrada en el proyecto educativo y apoyada por la comunidad escolar de cada centro, contribuya a la madurez personal y fomente la capacidad crítica. Merecerá la pena que, como lo es la verdadera educación, favorezca el desarrollo personal y no sólo constituya la superación de unos contenidos.

Pepe Boza. Profesor de Santa Engracia: Educación, personas frente a ciudadanos

Para mí --sé que no para todos-- es esencial en educación saber leer, saber escribir, saber pensar, saber hablar, saber amar, saber rezar y saber contemplar... Ninguno de esos objetivos es exclusivo de una sola asignatura. Ni siquiera son prerrogativa exclusiva de la escuela. Desarrollar el ser personal que lleva a cada alumno a ser un ciudadano completo es algo que o impregna la tarea educativa de toda la tribu, como dice Marina, o --se invente lo que se invente-- no puede funcionar. De hecho, mientras sigamos pensando que el colegio es la base de todo, la escuela acabará no enseñándonos nada: la escuela para que conduzcan mejor, para que no se droguen, para la igualdad, para que no maltraten... La escuela para todo y para nada, mientras la tribu va por otros caminos: aprobar sin estudiar, pasar de curso suspendiendo, ocupar el último lugar en 'mates' y Lengua y el primero en consumo de cocaína; el vacío neuronal absoluto de la casa de Gran Hermano o la estupidez de las supermodelos. Todo esto sí que educa, lamentablemente, a la ciudadanía de todas las edades.

La escuela está para aprender a pensar y para adquirir el armazón rudimentario y sólido de las ciencias desde donde construir después la arquitectura profesional y vital. Pero los cimientos están en otra parte: en la tele, la familia, el roce personal, la calle... La vida es la que nos enseña esa otra arquitectura interior que nos sostiene y, si al final este intento de adoctrinamiento se produce, nuestra sociedad habrá dado un paso más atrás en la libertad, pero los chavales, gracias a Dios, seguirán aprendiendo sus valores allí donde no les pongan nota por hacerlo.

Plantear un área de conocimiento con contenidos cívico-antropológicos preestablecidos es de hecho imponer un manual ideológico de lo políticamente correcto. Contra la libertad de pensamiento de los padres y alumnos, contra la libertad de ideario de los centros. Contra la Libertad. La democracia no es la dictadura de la mayoría parlamentaria, sino la libertad de las minorías: personas frente a ciudadanos.

Implantar sectariamente una asignatura para educar ciudadanos es o no creer en la libertad, o querer adoctrinar en alguna dirección determinada. Es de nuevo esa izquierda ideológica que cree que sólo se es libre de pensar según la ideología de la izquierda, de modo que para que seamos libres nos quiere desposeer de nuestra libertad. El Estado que ponga las pizarras y la tiza. Los padres, profesores y colegios, cada uno a su manera que eso es la libertad, pondremos lo demás. ¿Educación para la ciudadanía? No, gracias. Simplemente buena, libre y sana educación.

 

 

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