Comienza el deshielo

 

Dos alumnos de Binéfar analizan el cambio climático

Gloria Plana y Sergio Nadal (IES Sierra de San Quí

Ha pasado el mediodía y la gente sale de los refugios. Hace sólo unas décadas había burlas cuando se nombraba el calentamiento global. El periódico me ha enviado como corresponsal para cubrir los violentos disturbios que se están produciendo en Barcelona como consecuencia de la rotura de los diques que protegen la ciudad. Es la tercera vez en cinco años. Parece que el Mediterráneo está ganando la partida. Desde que subiera el nivel del mar, todas las ciudades costeras han sido evacuadas o sumergidas en defensas. Las playas han sido engullidas y la costa es una muralla de edificaciones en ruinas entre las que las aguas avanzan año tras año. Los sesos se me van a derretir. Dicen que hace cincuenta años el uso del aire acondicionado era libre; ahora está restringido a los servicios sanitarios y poco más.

No todo es negativo. Ahora ya no hay atascos porque el tráfico rodado ha sido sometido a severas restricciones. De hecho he necesitado un permiso especial para este viaje, además el biodiésel se ha puesto por las nubes. En el tramo de N-II paralelo al Ebro he debido pasar varios controles. El toque de queda hasta dos kilómetros del cauce va en serio; el ejército protege el río de las bandas que se dedican al contrabando de agua y nadie se anda con miramientos. Ya cerca de la ciudad, había varios hospitales de campaña que bullían de actividad. Todo el mundo está enfundado en mosquiteras personales y trajes herméticos. Aunque las autoridades lo niegan parece que la malaria ya está entre nosotros. Las fumigaciones masivas consiguieron retrasarlo, pero los Anopheles han desarrollado resistencias y se están registrando las primeras muertes. Los expertos han avisado de que le seguirán la fiebre amarilla y otras enfermedades tropicales.

Hay una enorme confusión. No es extraño que todo el mundo quiera emigrar. El calor es inaguantable, y los asentamientos del Pirineo han convertido la montaña en una macrociudad. Allí todavía se puede respirar y estar preparado por si Francia abre la frontera. Tampoco allí las cosas van bien. La Unión Europea es historia y Suecia y Noruega han amenazado a los países del Sur con enviar a las tropas a la frontera si no se pone coto a la emigración masiva hacia el norte. En una de las colas de entrada a Barcelona, un anciano borracho se tambalea entre los vehículos achicharrados. Los pies se le pegan al asfalto. Entre trago y trago maldice a sus padres y les lanza una sarta de insultos por haberle dejado un mundo podrido.

UN EFECTO HUMANO

Este relato de tintes apocalípticos, podría muy bien no ser una exageración si se cumplen las previsiones de los científicos. El clima se está calentando. ¿Es nuestra toda la culpa? Nadie pone ya en duda la existencia de un rápido cambio climático. El grupo intergubernamental del clima, reunido el pasado 2 de febrero llegó a la conclusión de que la culpa del cambio climático la tenemos los humanos en un 90%. Gracias a la deforestación, la mala explotación de los recursos y la emisión de gases de efecto invernadero, vamos a conseguir aumentar la temperatura media de nuestro planeta en unos 4°C en el próximo siglo, de manera que los glaciares y casquetes polares que ya se están deshaciendo, terminarán por desaparecer, provocando un incremento del nivel de los océanos. Desaparecerán las costas tal y como las conocemos y sucederán cambios dramáticos en los hábitats naturales, extinguiéndose numerosas especies con las que hasta ahora habíamos convivido.

¿Cómo nos enteraremos del calentamiento global en las riberas del Mediterráneo? Será sencillo. Se producirán durísimas olas de calor, tormentas tropicales y sequías prolongadas que harán favorable la aparición de muchos más incendios que en la actualidad.

Cuando se habla de este tema, surge inmediatamente la pregunta: ¿Es éste el primer cambio climático al que nos hemos enfrentado? Parece que no. Durante el siglo XVII, existió un periodo frío a nivel mundial conocido como La Pequeña Edad de Hielo. En aquellos años era habitual que los ríos europeos llegaran a congelarse en invierno. Numerosas poblaciones se vieron afectadas por el frío y la escasez de alimentos. En España los glaciares del Pirineo se extendieron considerablemente, e incluso podían encontrarse pequeños icebergs en el Cantábrico.

CEREALES ENTRE EL HIELO

Casi mil años antes por el contrario, (en torno al siglo VIII), sucedió un episodio climático sorprendentemente cálido que incluso permitió a las colonias vikingas de Groenlandia cultivar cebada en latitudes hoy ocupadas por el hielo. Es cierto pues que durante toda la historia del planeta se han producido oscilaciones climáticas con glaciaciones y épocas cálidas.

Pero estos procesos nunca habían sucedido de forma tan acelerada como en la actualidad. Esto indica que el actual cambio climático no es un suceso natural. Por primera vez, no hay que buscar razones astronómicas o geológicas a estos fenómenos, por primera vez la culpa la tiene la humanidad.

¿SEREMOS CAPACES DE TOMAR MEDIDAS?

Seguramente ya hemos llegado tarde para frenar los efectos del calentamiento global, pero podemos hacer algo para que futuras generaciones e incluso nosotros podamos vivir un poco mejor antes de que enfermemos por la picadura de un mosquito. Podemos hacer que todo siga como hasta ahora, pensando que el tema no va con nosotros o podemos asumir la parte de responsabilidad que nos corresponde intentando cambiar algunas cosas para no tener que lamentarnos en un futuro, puesto que en nuestro caso no conseguiremos precisamente ríos helados sobre los que patinar o un aumento de la producción de cebada.

A DEBATE

Este trabajo es el primer premio del concurso ´Reporteros en la red´, en el que los participantes tienen que redactar un artículo de divulgación científica sobre un tema de actualidad a partir exclusivamente de la información disponible en Internet. Es una convocatoria de ámbito nacional, en la que pueden participar estudiantes de 2° ciclo de ESO, Bachilleratos o ciclos formativos. El plazo para inscribirse en la edición del 2008 de ´Reporteros en la red´ acaba el 21 de diciembre.

Visita: www.ibercajalav.net

 

 

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