Los medios de comunicación y la solidaridad

 

Mª Carmen Suñer Tena (4º ESO SES Bujaraloz)

Los medios de comunicación son una vía por la cual nos envían a todos el mensaje de la solidaridad. Nos incitan a comprar algunos productos de los cuales un pequeñísimo porcentaje va destinado a un país tercermundista y sin recursos o a un lugar del mundo en el que ha sucedido una catástrofe natural, como inundaciones, terremotos, tsunamis, huracanes... Por ejemplo, cuando vamos al supermercado a por una serie de alimentos, de los cuales uno es leche, hay muchos tipos de leche: con calcio, con omega3, con soja, y muchas marcas, pero además vemos una marca de leche que comprando una caja, por ejemplo tres céntimos del precio van destinados a un lugar necesitado o a una determinada oenegé y, con ese dinero, se va a poder vacunar o dar de comer a niños necesitados.

A las personas no nos importa comprar esa determinada leche, siendo que así se va ha hacer una labor solidaria.

Cuando vemos en las noticias las últimas inundaciones en un país, los grandes incendios en otro o muchas otras catástrofes, nos ponemos a pensar qué sería de nosotros en su lugar.

Por supuesto, nos gustaría mucho y agradeceríamos que otras personas ajenas al problema nos ayudasen a reconstruir nuestras vidas. Al ponernos en esa situación, donamos una cantidad determinada de dinero a una oenegé, damos comida o ropa en las recogidas de cosas necesarias para enviarlas al lugar, apadrinamos a los cientos de niños que se ha quedado sin familia, etc.

Los medios de comunicación también nos venden un determinado objeto, a un precio un poco elevado con fines solidarios, y lo compramos.

Y cuando sale publicado en un diario o retransmitido en las noticias la gran cantidad de dinero que se ha recogido con la venta del objeto, nos alegramos, porque nosotros hemos participado en la recaudación de esos fondos, destinados a una oenegé o a una causa solidaria.

Todo el mundo sabe que la publicidad "nos engaña". Todos sabemos que los problemas no se resuelven comprando productos solidarios, apadrinando niños o siendo voluntario.

Pero, ¿realmente todos conocemos lo que hay detrás de todos estos 'anuncios solidarios'? Lo que las personas humildes como nosotros donamos es algo insignificante en comparación con lo que los gobiernos de los países desarrollados pueden hacer.

Con lo recaudado de la venta solidaria de un objeto se puede, por ejemplo, vacunar a 600 niños, pero ¿qué hacemos con los otros 1.000 niños?, ¿dejarlos morir?

Además, no sólo consiste en vacunarlos, sino también en alimentarlos, darles estudios, vivienda, enseñar a trabajar la tierra a los adultos para poder cultivar y alimentarse por sí solos, etc.

Toda esta gran labor no la puede cubrir el dinero recaudado por la venta de un objeto o alimento solidario. Esto es cosa de los gobiernos y de las grandes potencias, que deberían enviar más ayudas.

"Querer es poder".

 

 

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