Desaparecida

 

María Vázquez Giménez, 4º ESO C

Noche de diciembre de 1992, desaparición de una chica de 16 años en Madrid llamada Olga. Era morena, ojos claros, siempre se había dicho que fue una niña solitaria, sin amigos y sin nadie que le diese afecto. No era de extrañar, con tan solo diez anos se quedo huérfana de madre; vivía con su padre en terribles condiciones. Sus estudios iban cada vez peor, por lo que pensó que la mejor idea era ponerse a trabajar.

Esa noche no llego a casa; según sus compañeros de trabajo había sido como un día más. Salió a las diez y se fue con una amiga a tomar algo como todos los viernes. Laura era una compañera de trabajo con la cual tenía mucha afinidad. Laura dijo que la llevo hasta casa, pero desde entonces no se volvió a saber nada de ella: continuas llamadas telefónicas, búsqueda por la ciudad... No había rastro de ella.

Según las investigaciones policiales, Olga no se montó en ese coche, con lo cual ni siquiera la llevó hasta casa. Inculparon a Laura con dos años en prisión, pero ella seguía defendiendo su inocencia. En cuanto al padre de Olga, murió esa misma noche en la que ella desapareció: se suicidó. Siguieron las investigaciones y se encontraron rastros de sangre de Olga en la casa donde vivía; ahora ya no era una simple desaparición... ¿La habrían asesinado a ella también? ¿Quién había sido: Laura o su padre? ¿O quizá estaban encubriendo a alguien?... Eran muchas preguntas sin respuesta.

Laura salió de prisión antes de lo previsto, ya que no tenían pruebas suficientes para demostrar que era culpable. Tras dos años, un día Laura ya incorporada en su trabajo, escuchó que la llamaban por la calle y se dio la vuelta... Era Olga. Apareció como de la nada y se la llevó al sótano. Allí Laura le empezó a contar todo lo sucedido: que creían que la muerte de su padre había sido un suicidio, porque todas las pruebas lo indicaban, que pasó 5 meses en prisión, pero todo había salido como planearon y Olga le contó que había estado huyendo de un lugar a otro. Olga lo mató. Su padre había sido el culpable de quedarse huérfana: mató a su madre.

De repente, apareció la Policía: un compañero del trabajo de Laura las había escuchado y tuvieron que entregarse. Olga fue condenada a diez años en prisión y Laura a cuatro años por encubrimiento.

 

 

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