Don Quijote de la Mancha

 

Alex Morera (Colegio Romareda, Zaragoza)

En una pequeña aldea
donde no cabe una ardilla
nació allí Alonso Quijano
y vivió toda su vida.

Loco estaba por los libros
llenos de héroes y heroínas
se creyó que era uno de ellos
y vivió una fantasía.

Muchos libros le quemaron
de nada eso serviría
aquel día por la noche
su caballo cogería
y junto a su amigo Sancho
se perdió en la lejanía

--¡Me enfrentaré a esos gigantes
junto a mi caballería!
dijo el loco Don Quijote
con aires de maravilla.

--¡No te enfrentes contra ellos,
son molinos de aspas finas!
exclamó don Sancho Panza
aterrado por su vida.

Se estampó contra el molino
y se hizo muchas heridas.
Una vez recuperado
vio a una joven mujercita.

Dulcinea se llamaba
la colmó de simpatía
le llevó un ramo de flores
y mostró una sonrisita.

Ella le dio una patada
parecía futbolista.
Él no comprendía nada,
pues parecía mentira
porque no era más que un loco
queriendo a una pueblerina,
fea, gorda, verrugosa
muy mala uva tenía.

Transcurrieron muchos años
repletos de batallitas
hasta que volvió a estar cuerdo
y él así perecería.

 

 

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