Aristocles Kodros

 

Julia López Cambra (La Salle Gran Vía)

Dos años antes de la muerte de Pericles, una mujer llamada Perictione y su esposo Aristón acababan de tener un hijo. El niño recibió el nombre de Aristocles Kodros. Aristón le estaba enseñando a su hijo a leer y escribir. El niño aprendía con envidiable facilidad. Un día, Aristocles, hablando con otros jóvenes, supo que un filósofo de muy buena reputación llamado Sócrates daba charlas a las que de buena gana acudían los muchachos: "Sí, se llama Sócrates. Es filósofo. En el oráculo de Delfos aseguraban que es el más sabio de los mortales". Al oír hablar de Sócrates, Aristón resolvió enviar a su hijo como discípulo suyo. Así lo hizo. Al cumplir 21 años fue a aprender del filósofo.

En su primer encuentro con Sócrates, Aristocles quedó muy sorprendido con él. Aristocles avanzaba en su aprendizaje, mientras tanto había trabado amistades con otros pupilos de Sócrates. A veces le gastaban bromas, pues tenía los hombros muy anchos a causa de su afición a la gimnasia: "Aristocles, deberías dejar de hacer tanto ejercicio. Como sigas así vas a ser más ancho que largo". Pero un día, oyó algo que le afectó profundamente: "He oído que van a juzgar a Sócrates, el tribunal lo quiere condenar a muerte por corruptor de la juventud y ateo". Aristocles se había encariñado con su maestro y decidió a ir al juicio a apoyarlo. Aun así, Sócrates fue condenado.

El único privilegio que tuvo fue el poder elegir de qué forma prefería morir. Eligió la bebida con cicuta. Aristocles intentó por todos los medios convencer a Sócrates de que huyera, pero éste parecía decidido a aceptar su condena con serenidad: "Este es mi destino y lo aceptaré. Ha de ser así".

Aristocles no pudo aceptar bien la pérdida de Sócrates. Fue poco después de esta pérdida que empezó a poner su filosofía y sus ideas por escrito. Sus primeros escritos estaban llenos de ideas del sabio, y lo recordaban mucho, pues Aristocles aún lloraba su muerte. En esta época de su vida, decidió hacer un largo viaje por Grecia para conocer otros filósofos y enriquecerse con sus ideas, a la par que dar a conocer las suyas.

De regreso a Atenas, decidió abrir una escuela donde enseñaría todo lo que a él le enseñó su maestro: ciencias naturales, filosofía, dialéctica y, por supuesto, gimnasia. Así lo hizo, nada más llegar a Atenas. Compró un terreno y allí edificó su escuela.

Es la historia de Aristocles Kodros, fundador de la Hekademeia (academia) de Atenas, y conocido como el de los hombros anchos.
PLATÓN.

 

 

foto

 

» Subir
» Imprimir página
» Más noticias de Rincón Literario

 

 
Contacto | Aviso Legal | Inicio

Desarrollado por DiCom Medios, S.L.
© Prensa Diaria Aragonesa

Ibercaja Gobierno de Aragón