La realidad

 

Jara Lles (4º ESO IES Pirámide, Huesca)

Sobre las tres de la madrugada, en el lago cercano a la ciudad donde vives, el día cuatro de este mismo mes, un extraño o no, llega con una bolsa de deporte negra y vacía su contenido en las profundas aguas.

Dos semanas después acude la policía y encuentra un cadáver en el lago. Descubren que, junto al cadáver, hay una cartera igual que la tuya con un carné de identidad.

La policía investiga y lo primero que hace es ir a tu casa. Estás en tu cuarto, encerrado desde hace semanas, sin comer, pero sin hambre; sin beber, pero sin sed; sin dormir, pero sin sueño... Misteriosamente, desde la mañana del día cuatro de este mismo mes, hablas, pero nadie te escucha, nadie te hace caso..., parece que no existas.

Tus padres abren la puerta de casa desconsolados y hacen pasar a los tres miembros de la policía. Inexplicablemente tu padre está nervioso, cuando habla titubea y, a veces, parece que no sabe qué decir.

Sales de tu cuarto, te asomas al salón donde están hablando y escuchas cómo uno de los agentes pregunta que dónde estás y tus padres contestan que no lo saben y que la última vez que te vieron fue el día tres de este mismo mes cuando te fuiste a dormir.

Estás desesperado, ya no sabes qué ocurre. Entras en el salón, pero nadie dice nada. Gritas, lloras desesperado, pero nadie se inmuta. En ese momento, la policía abre un maletín extrañamente grande, con bolsas de plástico. Tú no sabes qué contiene, pero tus padres sí.

Al ver su contenido, ves que tu padre se pone histérico y tu madre está fuera de sí. Tu padre tarda en hablar cinco milésimas de segundo y a la vez que dice: "Fui yo". Ves en una de las bolsas tu cabeza pálida separada del resto de tu cuerpo. No sabes cómo reaccionar.

Entonces te despiertas: son las cuatro de la madrugada, estás en el lago cercano a la ciudad donde vives, es día cuatro. Estás tumbado en la orilla del lago, levantas la vista y ves a tu padre con una bolsa de deporte negra. Miras nervioso a tu alrededor, te levantas rápidamente y cuando tu padre está de espaldas a ti, coges el cuchillo con el que te debió degollar y le cortas la cabeza con sangre fría.

Ya estás más tranquilo, metes el cadáver en la bolsa de deporte negra y lo arrojas a las profundas aguas del lago...

Entonces vuelves a la realidad. Tienes veinticinco años, vas vestido de blanco y estás en tu habitación del psiquiátrico, el lugar donde te enviaron por matar a tu padre aquel día cuatro de ese mes de hace diez años.

 

 

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