El mar en la bañera

 

Idoia Villacampa (IES Biello Aragón, Sabiñánigo)

Han pasado dos horas. El padre de Andrea y Daniel entra en el cuarto de baño. Pasan unos minutos y salen los tres en silencio. Entre otras cosas, han tomado dos decisiones importantes: que la familia tiene que cenar fuera esa noche y que la bañera es una bañera y no un mar. (...)

Todo está listo: la bañera llena de agua casi hasta arriba y, flotando, varios barquitos de colores. Andrea y su hermano David se preparan para la gran carrera de barcos a base de soplidos.

Los muñecos de plástico de Andrea se mueven en el agua y Daniel ha disuelto sales azules de su madre para teñir el agua.
--¡Parece un mar en pequeño!-- dice Daniel. Los niños siguen buscando cosas para meter en la bañera y hacer realmente un mar. Han puesto patatas de varios tamaños para que parezcan piedras; dos macetas verdes que hacen de algas; caracoles y conchas que colecciona su padre. Hasta sardinas que ha cogido de la nevera Daniel.
--¡Son para la cena!-- dice Andrea.
--¡No te preocupes! Cuando terminemos los vuelvo a meter en la nevera--, señala Daniel.
--¡Pues trae la sopa de fideos que ha hecho mamá! ¡Serán gusanitos de agua!--, propone Andrea.
--¡Vale! ¡Voy a por ella!--, contesta Daniel. Y se va dando brincos por el pasillo.

 

 

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