Calamocha y Almería, unidos por la ciencia

 

Los alumnos de Calamocha convivieron con los de Almería e intercambiaron experiencias

Laura Sebastián Millán (IES Valle del Jiloca, Cala

HACE UNOS MESES se nos presentó la oportunidad de participar en el programa de Rutas Científicas que organizan el Ministerio de Educación y las Comunidades Autónomas. Se elaboró un proyecto que fue seleccionado y nos permitió visitar la Comunidad de Madrid. Consistía en un conjunto de actividades que debían ser realizadas por alumnos de primer y segundo curso del Bachillerato de Ciencias del IES Valle del Jiloca de Calamocha antes, durante y después del viaje.

Sabíamos que era más que un viaje de placer y entretenimiento, pues suponía también trabajo y entrega a la ciencia. Teniendo los objetivos claros y compaginándolos con la diversión, logramos pasar una semana genial, cuando a finales de noviembre partimos con la ilusión de visitar numerosos lugares y conocer a otras personas, ya que coincidíamos en este programa con estudiantes de otra comunidad. En nuestro caso, era un instituto público de la ciudad de Almería.

A finales del pasado noviembre, a lo largo de toda una semana, visitamos en Madrid un buen número de centros de investigación. En principio, visitamos el Real Jardín Botánico y el Museo Geominero. Son dos lugares espectaculares para aquellos amantes de la ciencia. El primero cuenta con una gran colección de árboles y otras plantas ibéricas o de otras zonas, tanto al natural como conservadas en herbarios. Además, posee tres invernaderos con las condiciones óptimas del clima tropical, desértico y canario.

El segundo, cuenta con una inmensa colección de fósiles, minerales y rocas, pertenecientes a innumerables lugares. Todo ello está recogido en las vitrinas de un enorme edificio con cuatro plantas. Personalmente, quedé impresionada ante aquella biblioteca geológica.

MUCHAS VISITAS Otra de las visitas fue el Canal de Experiencia Hidrodinámicas del Pardo (CEHIPAR). Este centro relacionado con la Armada, experimenta e investiga aspectos en la construcción naval, tanto militar como pesquera o deportiva. Para ello fabrican modelos previos al mismo proyecto del buque.

En la Universidad Complutense conocimos el Instituto de Energía Solar (UPM), el cual investiga la producción de electricidad a partir de la luz solar mediante varios prototipos con placas.

FÁBRICA DE AVIONES También visitamos la fábrica de Eads-Casa, una compañía aeronáutica encargada en diseñar y fabricar aviones, como el moderno Airbus: el C-295. Además, tuvimos la oportunidad de conocer el Monasterio del Escorial, un magnífico monumento considerado patrimonio de la Humanidad lleno de historia y arte, así como hacer una ruta naturalista en el Robledo de Chavela para hacer un poco de ejercicio.

Cosmocaixa también entraba en nuestros planes. Es un museo científico en el que participamos en una sesión de investigación, vimos un documental de Astronomía y recorrimos la sala de exposiciones. Allí pudimos sentirnos cerca de la ciencia, percibiendo por nuestros sentidos experimentos curiosos y útiles. Una mañana hicimos un paseo por el Madrid científico (CSIC, Hospital San Carlos, Museo de Ciencia y Tecnología, Residencia de Estudiantes, etc.) alrededor de Atocha. Y para finalizar, un viaje no estaría completo sin un poco de ejercicio.

Oportunidades como estas, no se presentan todos los días, por ello creo que era una ocasión para disfrutar al máximo, de dejarse los ojos observando las cosas y de no perder detalle de las explicaciones.

CONVIVENCIA ENTRE ADOLESCENTES El viaje tenía dos objetivos. Primero el despertar el interés por la ciencia de los alumnos, que creo que fue superado gracias al esfuerzo que pusimos en las actividades realizadas. Pero también destacaba el de la convivencia, algo muy importante si tenemos en cuenta que éramos 50 adolescentes de edades comprendidas entre 17 y 20 años.

Otro momento para compartir con ellos, además de las visitas que realizábamos juntos ambos grupos, fueron las noches, en las que había programada una presentación de Madrid, otra noche la de Aragón y otra, la de Andalucía. Conocer la geografía, la historia, sus costumbres y sus fiestas está muy bien, pero sinceramente, cuando más aprendimos de ellos, fue durante toda la semana, en cada momento de convivencia, en cada palabra o en cada risa. Puedo incluir también como momentos relajados, la visita por el Madrid nocturno, en el centro comercial o en el cine Imax.

UNA VELADA MUY ESPECIAL Para acabar la semana con buen sabor de boca, la noche del sábado nos esperaba una velada especial. Contamos con la actuación de un grupo de flamenco-cabaret con la obra Flamencos y otras aves. Además, los monitores prepararon una pequeña fiesta de despedida, para decir adiós, no por mucho tiempo, a aquellas personas con las que vivimos momentos inolvidables, con las que juntos conocimos un poco más del mundo científico y con las que aprendimos que cada uno debe luchar por lo que quiere en todo momento.

Como estudiante, animo y aconsejo a todos los jóvenes a participar en proyectos como este. No solo para lograr un acercamiento con el mundo científico y hallar una respuesta hacia tus planes del futuro, sino también para convivir con otras culturas semejantes o distintas a la tuya y para aprender a aceptar a los demás tal y como son. Y lo más importante, para llegar al último día y pensar que ha merecido la pena todo el nuestro esfuerzo, el de nuestros profesores y el de todos aquellos que apuestan por los jóvenes.

 

 

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