Cara a cara: ¿memoria o creatividad?

 

Los profesores opinan sobre cómo enseñar mejor ciencias

Periódico del Estudiante

Mª del Valle Gómez (Bibliotecaria del IES Miguel Catalán)

La memoria es importante en el procesamiento de la información, tanto como almacén de conocimientos, como durante el proceso de comprensión, donde interactúan los conocimientos almacenados en ella. Los antiguos filósofos decían que las tres potencias del alma son: Memoria, Entendimiento y Voluntad. Todas tienen que confluir en el individuo para que exista la persona.

Llevado al campo de la enseñanza, coincidimos con este pensamiento. La persona que quiere aprender debe tener memoria, inteligencia y voluntad. Con la unión de las tres se aprende. La memoria sin inteligencia no funciona y viceversa tampoco. Y las dos deben ir acompañadas de la voluntad hacia el estudio. Para la Real Academia de la Lengua Española, memoria es "la potencia del alma, por medio de la cual se retiene y recuerda el pasado".

Hoy hay una sobre valoración de la inteligencia en detrimento de la memoria. Muchas personas piensan que para el estudio de las ciencias no es necesario tener memoria, sino que basta con comprender y relacionar los conocimientos. Es un error. Todos usamos tres tipos de memoria: genética, cerebral y externa. La genética reproduce las características físicas. La memoria cerebral es la función cerebral resultado de conexiones sinópticas entre neuronas, mediante la que el ser humano puede retener experiencias pasadas. Dentro de esta memoria, se ubica el lenguaje, la racionalidad, la lógica, la intuición. Esta memoria humana es la que nos capacita para repetir lo previamente aprendido.

Según el alcance temporal, se clasifican en memoria a corto y a largo plazo, donde se almacenan los recuerdos, conocimientos, imágenes y conceptos. Algo que se estudia quedará de una forma en nuestra memoria (mecánica o significativa), según cómo lo hemos comprendido, el método utilizado, o las veces que se ha repetido. Para el aprendizaje de las asignaturas de Ciencias, hay que emplear la memoria significativa para recordar nombres, conceptos, números y principios. Un concepto, aunque esté comprendido, hay que memorizarlo en todas las materias científicas porque en muchos casos hay que aplicarlo de forma inmediata. Lo que se comprende, se retiene mejor, es cierto, y aunque no se recuerde con las mismas palabras con las que se aprendió, se puede llegar a ello por otros caminos.

Los que ejercitan su memoria llevan ventaja a la hora del estudio porque aprenden más rápido. La memoria es selectiva y durante la vida el cerebro selecciona los datos que necesita para el estudio o el trabajo. ¡Pero la memoria tiene que ser rica en información para poder seleccionar!

(*) Escrito con la colaboración de las profesoras de Ciencias: Pepa Díez, Carmen Echeburúa y Mª Luisa Sánchez.

Manuel Buil (Profesor del IES Sierra de Quílez (Binéfar)

Cuando comencé a trabajar en un instituto de secundaria me encontré solo ante el peligro. Con una formación pedagógica inservible, con un alumnado poco motivado, con un servicio de inspección rotunda y gloriosamente inútil. ¿Qué tipo de profesor acabaría siendo yo? Carente de dones especiales, me veía abocado al pozo de los docentes insufribles. Opté por hacer lo único para lo que estaba capacitado: aprender de mis errores. Si cada curso sustituyes las actividades que no han gustado ni han servido para que tus alumnos aprendan por otras nuevas, y conservas las que han resultado útiles y amenas, en pocos años tus clases podrán tener resultados más que notables. Es puro algoritmo, basta con tener los ojos abiertos y abandonar lo que no sirve. Ya que la mayoría no estamos dotados de una gran creatividad, por lo menos podemos mejorar nuestra labor profesional por medio del ensayo y error. Pero, ¿qué es la creatividad?

Sospecho que la creatividad no es otra cosa que una capacidad elevada para pronosticar el resultado de tus acciones. Una persona creativa es alguien que no necesita experimentar el fracaso para saber que acabará sucediendo, de modo que simplemente elige opciones que los demás aún no habían tenido la oportunidad de buscar. No se trataría, por tanto, de un don misterioso ni de una chispa portentosa que brota de unos pocos cerebros, sería una capacidad humana más.

Lo curioso es que la creatividad no es tratada en el mundo escolar. Sabemos que existen chavales con una memoria extraordinaria, con una enorme facilidad para el razonamiento matemático o con una gran habilidad para tocar instrumentos musicales. La mayoría no dispone de esos dones naturales, pero no por eso rechazamos la posibilidad de potenciar tales aptitudes con el aprendizaje.

Con la creatividad, en cambio, nos encogemos de hombros y dejamos a cada uno con la que trae de serie. Si podemos enseñar a razonar, a comprender un texto o a memorizar fechas históricas relevantes ¿no podemos hacer nada para desarrollar la creatividad? ¿No podemos, al menos, tratar de evitar que la creatividad de nuestros alumnos se atrofie por falta de estímulo?

Creo que, al menos en la enseñanza de las Ciencias, bastaría con acostumbrar a nuestros estudiantes a que imaginaran futuros posibles, desecharan los poco satisfactorios y pusieran los medios para que acabaran sucediendo los más beneficiosos para sus intereses. ¿Qué ganaríamos potenciando la creatividad de nuestros alumnos? Formar personas más preparadas para vivir.

 

 

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