El último adiós

 

Claudia Arlanzón Lomas, inspirado en 'Crepúsculo' de S. Meyer

ÉL:

Aquella a quien más amo, aquella muchacha que tanto busqué y de la cual me enamoré, ahora yace tirada en el suelo, agotando sus últimos minutos de vida junto a mí. Su última expresión que me dedica es de conformidad con lo vivido, pero en el fondo de sus lindos ojos negros se la ve triste. La muerte nos separa para dividir nuestros lazos y no vernos nunca más. Nunca más. Ella, levanta temblorosa una vez más su mano hacia mi mejilla. Yo sé lo que quiere, su último deseo y se lo voy a conceder. Sus dulces labios se encuentran con los míos y su cálido aliento, que lo agradece todo mi ser. Me dedica una agradable sonrisa y nos miramos a los ojos. Escucho cómo van disminuyendo sus latidos. Se acerca el fin. Cierro los ojos y me acomodo a su lado con la cabeza sobre su pecho. Cada golpe es un haz de luz cada vez más débil, en una oscuridad profunda, que envuelve mi mente y todo mi ser. Tic-tac, tic-tac, tic.

Intento oír impaciente y esperanzado un último e imposible -tac que no llega. Ya está. Es el fin.

ELLA
:

El chico que hizo que mi vida mereciese la pena y del cual me enamoré perdidamente en el instante que le vi, está ahora a mi lado en mis últimos y lastimosos minutos de vida. Su expresión es muy alentadora, tranquilizadora, pero puedo distinguir en sus rasgos una sombra de preocupación que se le marca en las mejillas. Veo cómo mantiene la mandíbula apretada y los puños cerrados llenos de odio hacia la persona que me ha hecho esto. Sé que no descansará hasta vengar mi muerte y eso me preocupa. Aunque me tiembla el pulso, intento tocar sus mejillas ya que es un gesto que le agrada y le tranquiliza. Me besa profundamente. Con pasión. Sin duda, lo había conseguido. Sus besos son tan...

No podré vivir sin ellos, allá donde me lleve la muerte. En cuanto nota que me falta la respiración, se separa para que coja aire. Le dedico una sonrisa de agradecimiento. Él siempre tan hermoso y perfecto... Pero las heridas mortales hacen efecto. Siento punzadas de dolor por todo el cuerpo. Me quema el corazón. El final está cerca. Miro sus ojos violeta de vampiro, una última vez, antes de cerrar los míos, y escuchar al unísono hasta el último latido de mi corazón que llora en silencio.

 

 

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