Juntos o separados

 

Estudios recientes defienden la edución separada entre chicos y chicas frente a la mixta

Ruth Mayayo (Periódico del Estudiante)

Hace más de 30 años las escuelas separaban a chicos y chicas para proporcionarles una educación diferente. A ellos, para prepararlos para su futuro profesional. Y a ellas, para convertirlas en mujeres de su casa. En los años 70, llegó la educación mixta con el sueño de la igualdad. Hoy, nuevas corrientes educativas, refrendadas por estudios norteamericanos, australianos y europeos, abogan nuevamente por la separación de chicos y chicas en los centros educativos.

Los motivos son muchos y algunos países ya lo han empezado a llevar a la práctica. En España, apenas quedan colegios de educación diferenciada, ya que el sistema mixto se ha generalizado en todos los centros públicos y concertados. Sin embargo, las cifras no avalan su buen funcionamiento. Por una parte, académicamente: España es el tercer país de la Europa de los 25 en abandono educativo temprano. El 29% de su población entre 18 y 24 años no ha completado la segunda etapa de Educación Secundaria. Sólo Malta y Portugal tienen un peor nivel que nosotros.

En el terreno de la igualdad, la mixticidad llevó pareja el acceso de la mujer a la educación, pero tampoco ha supuesto la igualdad de oportunidades. Un informe elaborado hace unos años por Chris Heister, presidenta de la comisión sueca encargada de estudiar la mejora del sistema educativo, indica que la educación mixta "conserva y lleva a extremos negativos las diferencias entre sexos, precisamente por no tenerlos en cuenta, y recomienda la organización de clases con sólo niñas o sólo niños".

¿Cómo afrontar estos datos? Evidentemente, hay opiniones para todos los gustos. Y ninguna opción constituye la panacea, pero todo el mundo parece coincidir en que chicos y chicas tienen diferentes aptitudes para determinadas materias. A los chicos se les dan mejor las matemáticas, la física o la biología, mientras que las chicas dominan más el lenguaje y las ciencias sociales. A esto hay que sumar diferencias de género. Ellas se amoldan mejor a la vida escolar, son más aplicadas en clase, más constantes, más responsables y maduran antes. Sus expedientes son más brillantes. Por su parte, los chicos tienen más problemas de disciplina en el colegio, son competitivos, agresivos, menos reflexivos, más prácticos, y con mejores resultados en concepción espacial o educación física.

Mientras los estudios a favor de la educación separada por sexos reflejan resultados académicos mejores para los chicos y mucho mejores para las chicas, las voces contrarias defienden que hay que atender también a la dimensión social y personal. Y aquí, los estudiantes de colegios mixtos se muestran más satisfechos con su vida social, pero, curiosamente, los datos de desarrollo psicoafectivo son más favorables a los colegios "single sex". ¿A qué se debe esto? El proceso de maduración es diferente para chicos y chicas. La educación diferenciada se basa en la atención a esas características específicas y distintas que presentan unos y otras. Además, el hecho de compartir clase con alumnos del mismo sexo hace que se neutralice ese temor a equivocarse y esa tendencia de estar siempre impecable ante el sexo opuesto, tan frecuente en la adolescencia y que tanto interfiere en el desarrollo fluido de las clases.

Y hay quienes van más allá en su afán de personalizar la educación. El políticamente correcto sociólogo holandés, Koos Nouvel defiende mejores resultados en las escuelas solo para inmigrantes porque se les puede prestar la atención que necesitan en el desarrollo del idioma o en sus carencias académicas, con un saldo final (académico y social) más elevado que en una clase en la que están condenados a ir a la cola. "Como consecuencia de la igualdad de oportunidades, hay que obligar a cada uno a ser igual. Este ideal de igualdad, que ha demostrado ser una ilusión total, ha conducido a una nivelación enorme en la enseñanza, a frustración, fallo escolar y a pérdida de talentos", señala Nouvel. Y añade: "Dejad a los chicos ser chicos y serán ellos mismos los que cierren el abismo de diferencia con las chicas".

Una de las grandes acusaciones que se le hace a la educación mixta es que prometía la igualdad, pero solo ha supuesto conceder permiso a las chicas para entrar en un mundo de hombres, de acuerdo a sus reglas. Los libros de texto siguen siendo sexistas --más del 75% de los contenidos hace referencia a hombres exclusivamente--, los roles que se transmiten siguen siendo los de "Mi mamá me mima" y "Mi papá fuma en pipa mientras lee el periódico". Y esto es lo que también pretende cambiar la educación diferenciada. Pero ¿separando a chicos y chicas?, ¿separar para ser igual? La pregunta está en el aire, porque los resultados bien valen una reflexión.

A debate: ¿Qué papel juega la escuela: socializar o personalizar?

En la escuela se pasa menos del 20% del tiempo, sin embargo se le exige como si fuera el único agente educador y socializador. ¿Qué lugar ocupa la familia en la educación de una persona? ¿Qué papel debería ocupar la escuela?
Analizad en clase las ventajas e inconvenientes que supone estudiar junto a compañeros de otro sexo.
¿Qué os parece la afirmación de que las chicas intervienen menos en clase por temor a hacer el ridículo frente a los chicos?
Dicen que algunos trastornos, como la anorexia, o problemas como el acosos escolar, se solucionarían mejor en centros separados. ¿Qué opináis vosotros?

En la web:
www.diferenciada.org

 

 

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