Viajar

 

Sheila Calonge, IES Miguel Catalán

¿Aprovechaste de verdad tu último viaje? Viajar, ¡Qué bonito es viajar! Conocer nuevos lugares, diferentes paisajes, mil formas de vida distintas a la propia... Para unos, es lo que se hace sólo durante vacaciones; para otros, una forma de vida. Materialistas y soñadores viajan por distintos motivos, pero todos lo hacen.

Los primeros, explotadores de la belleza y ensalzadores del papel, disfrutan del "después" del viaje más que del "durante", de ese momento en que muestran al resto de los mortales cercanos las preciosas imágenes tomadas en lugares de ensueño, en lugares de "anuncio". Gente nacida para ser, en cualquier ámbito, simples turistas.

Los segundos, ciudadanos del mundo, exploradores de sueños y amantes de utopías, locos de la vida y amantes del vivir, disfrutan y disfrutarán hoy y siempre del placer que supone el simple hecho de saber más que ayer y menos que mañana, de explorar los diferentes contenidos de los grandes continentes, de ver más allá de los simples monumentos, faltos ya de cualquier valor una vez vendidos al mejor postor, al simple turismo de la foto bonita, vacía de significado. En definitiva, disfrutan del valor más humano del lugar, el menos conocido y por ello más puro, menos explotado.

La clara diferencia está en el "después". Uno de los dos volverá repleto de la mejor moneda de cambio que el hombre tiene; el otro, vacío en todos los sentidos.

El primero mirará una foto y sentirá ganas de llorar, reír, gritar. El otro, no tiene nada por qué reír o llorar... Es una fotografía vacía, pagada, pero vacía de cualquier emoción, hecha para colocarla en el marco junto al jarrón del viaje anterior y de la réplica en miniatura de la Torre Eiffel de París. Una más para mi colección del absurdo.

Cuando uno de los dos recuerde aquel precioso estanque de patos rodeado de un frondoso bosque de sauces llorones en el que él y su pareja pasearon durante horas, el otro recordará a la pareja sentada en un banco, al anciano que leía el periódico, a la chica que alimentaba a los patos, a la pareja que daba vueltas paseando durante horas...

Aquellos con los que quizás habló, o por lo menos en su idioma lo intentó, aquel que le pidió la hora y que se rió por su mal uso del idioma, aquella chica que le dio comida para que con ella alimentara a los animales, o aquel anciano que le habló de lo difícil o fácil que es su vida; recordará al verdadero lugar, a quien forma realmente el exótico destino, recordará la verdadera voz de un país.

La diferencia esta ahí, en llegar como un mero extranjero, preparado para ver sólo lo que te quieran mostrar, para visitar los lugares obvios, hacer las visitas obvias y sobre todo, gastar todo lo que trajiste en aumentar tu extranjerismo, o en que, a pesar de serlo, llegar como un lugareño más, sin prejuicios ni determinismos o nacionalismos desfasados; sólo ser uno más. Entonces es uno capaz de conocer más allá de lo directamente perceptible, de lo meramente material, y comenzar a conocer cada árbol dentro del bosque.

Si cuando miras una fotografía de un viaje que hiciste, no importa cuando ni tampoco a dónde, si la miras y la ves sólo dentro de su marco y no dentro del tuyo, ¡pagaste demasiado dinero por un viaje en balde!

 

 

foto

 

» Subir
» Imprimir página
» Más noticias de t Opinas

 

 
Contacto | Inicio

Desarrollado por DiCom Medios, S.L.
© Prensa Diaria Aragonesa

Ibercaja Gobierno de Aragón